¿Cuándo empezó la Segunda Guerra Mundial?

Los libros de historia marcan el 1 de Septiembre de 1939 como el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque se trata de un dato erróneo. ¿Realmente comenzó ese día? Aquí os dejamos un pedazo de historia que, no por ser menos mencionado, no deja de ser muy importante. ¿Quieres saber cuándo empezó la Segunda Guerra Mundial?, entonces no dejes de leer.

El comienzo de la guerra fue unos días antes, el 26 de Agosto de 1939, en la estación de Mosty. Situada en la confluencia de las fronteras entre Alemania, Polonia y Checoslovaquia.

Esto fue lo que ocurrió

El teniente coronel Lahousen se sentía satisfecho. Como jefe del departamento II del Servicio de información (Abwehrab-teilung II) y responsable de la organización de sabotajes, había conseguido introducir tantos agentes en Polonia que estaban en condiciones de acumular un éxito tras otro. Desde mediados de agosto de 1939 sus agentes operaban por doquier, según un plan concebido por él mismo, preparando la guerra mediante una serie de sabotajes. 

El 24 de agosto de 1939, a las seis de la tarde, el teniente de la reserva Dr. Hans-Albrecht Herzner se sentaba al volante de su automóvil en Breslau y emprendía el camino hacia Eslovaquia. Iba de paisano; daba la impresión de un honorable hombre de negocios. Hacia media noche se encontraba en la frontera.

Los guardias eslovacos se mostraron cordiales y correctos. 

-Pasaporte, por favor. 

El hombre de negocios se identifica, con un pasaporte del Reich alemán, como el comerciante Heinrich Herzog, de Breslau. 

-¿Cuál es su punto de destino en Eslovaquia, señor Herzog?

-Debo estar dentro de unas horas en Pressburg para una importante entrevista de negocios.

-¡Gracias! ¡Buen viaje a Bratislava!

El guardia saluda. La barrera se eleva. El auto de Herzner se pone en marcha. Pero poco después, en lugar de seguir el camino hacia Bratislava, el auto tuerce a la izquierda y se interna en los montes de las inmediaciones de Cadca, cerca de la frontera. Allí el teniente Herzner, alias Herzog, se presentan en la División 7, porque ha sido nombrado jefe del grupo Jablunka.

Inmediatamente se le puso al corriente de su misión: a la 1,45 de esa misma noche el teniente Herzner y una tropa de 24 hombres reunidos ya en Cada deben encontrarse en la estación de Mosty con cinco grupos de agentes que se han ido concentrando en los pueblos polacos inmediatos. A las dos, la estación debe ser tomada al asalto. 

En el diario del departamento II del Servicio de Información se encuentra la siguiente nota, correspondiente al día 26 de agosto de 1939, y cuyo texto le había repetido varias veces al teniente Herzner el capitán Dingler:  » Visto desde fuera, no debe dar en ningún caso la impresión de que se trata de un ataque preparado de antemano «.

La Misión del Teniente Herzner

Cómo se desarrolló en realidad la operación se desprende de las propias notas del teniente: 

«Con las K.O. (guerrillas) Jablunka y Sillein ocupar la estación de Mosty. Poner fuera de funcionamiento los aparatos que deben provocar la explosión del túnel bajo el paso de Jablunka. Ocupar el túnel y extraer los explosivos.»

Informe de la del Teniente Herzner:

Como a las 0,30 horas aún no habían llegado ni los 100 militantes de la “Guardia de Halinka”, ni los otros 40 agentes, crucé la frontera polaca por el Dejuwka, al oeste de la cota 627, con los 24 hombres de la K.O. Jablunka. 

Debido a que los guías, supuestos conocedores de la zona, se equivocaron varias veces, y a que un grupo se perdió en la oscuridad, no logré alcanzar el punto deseado, en unión del cabo Jung y de 12 hombres, hasta las tres menos cuarto de la mañana; en ese momento, nos encontrábamos al oeste de la estación de Mosty. 

En un reconocimiento previo nos dimos cuenta que tanto las trincheras como los nidos de ametralladores estaban desguarnecidos; por el contrario, la salida norte del túnel tenía puestos de guardia. Poco después de las dos se había producido un encuentro entre la guardia y el grupo de hombres perdido en la oscuridad; los polacos tuvieron una baja. 

Con las primeras luces del día tomé la decisión de no esperar a la tropa que siguiendo la línea del ferrocarril Jablunka-Cadca, debían reunirse con nosotros y seguir únicamente con mis hombres. A las cuatro menos cinco ocupamos la estación, el personal quedó retenido, registramos todo en busca de armas, interrumpimos las comunicaciones telefónicas y telegráficas y montamos puestos de guardia en la estación y andenes. Según un ferroviario de ascendencia alemana el aparato detonador había sido instalado y luego retirado, y se habían retirado también las cargas explosivas del túnel. A las cuatro y cuarto la guarnición del túnel abrió fuego contra la estación dede el lado norte del paso, y casi inmediatamente sucedió lo mismo al oeste, y más tarde al este. Durante los tiroteos mi grupo registró un herido leve. 

Con objeto de conocer el estado del túnel y de establecer contacto con Cadca di orden a uno de mis hombres, a un tal Kulik, de que con una de las tres locomotoras que se encontraban en la estación cruzara el túnel y llevara el correspondiente parte a las tropas alemanas de Cadca. Poco después pudimos oír el fuego abierto contra la locomotora al entrar en el túnel. A las cinco y media recibí una comunicación del comandante Reichelt de la División 7. Por ella supe que la locomotora había llegado bien y que debía dejar inmediatamente en libertad a los ferroviarios polacos, abandonar la estación y retirarme con toda celeridad hasta Cadca. El intento de hacerlo con otra locomotora resultó baldío, porque apenas puesta en marcha volaron la vía del otro lado y tuvimos que regresar a la estación. Después de volver a establecer contacto con Cadca recibí la orden de dirigirme al oeste y pasar la frontera eslovaca. 

Durante la marcha tropecé con la resistencia de una parte de la guarnición del túnel y de la gendarmería de Mosty, cuyos hombres se hallaban diseminados alrededor de la estación. Después de mantener con ellos un intercambio de disparos, me dirigí hacia el noroeste, alcanzando a las 13.30 la frontera, a la altura noroeste de Rakowa.

Al mismo tiempo que el teniente Herzner y sus hombres pisaban suelo eslovaca y recorrían a pie los últimos cinco kilómetros que los separaban de Cada, el capitán Dingler comunicaba a Berlín, según el diario del Servicio de Información: << 26 de agosto – 13.30 -. El capitán Dingler informa que el túnel de Jablunka sigue ocupado por la K.O. del teniente Herzner>>. En las oficinas del Servicio de Información (Abwehr) reinaba una confusión indecible. El motivo era que tres horas  media después de que Adolf Hitler hubiera fijado el comienzo de la guerra para las 4,45 del 26 de agosto, se había suspendido la orden sin la menor explicación. Con la máxima rapidez, el teniente coronel Lahousen ordenó a su vez la retirada a sus grupos de sabotaje que se encontraban en territorio polaco. Casi todos lo consiguieron, excepto el grupo de Herzner. Lahousen se precipitó al despacho del almirante Canaris, jefe del Abwehr. Febrilmente los dos hombres reconsideraron la situación. De cara al exterior se dijo que todo había sido producto de un lamentable error y resultado de la pérdida de nervios de un oficial alemán. En realidad se trataba de ganar tiempo. Lahousen corrió al telefono y dio la orden a sus intermediarios de que por el momento, el paso de Jablunka tenía que permanecer ocupado. Probablemente se trataría sólo de algunas horas, hasta que se tomara una decisión. Lo importante era quitar el mordiente al túnel. Se refería a la tríada de los explosivos.  

Pero, Como sabemos por las notas del Herzner, el grupo ya no se encontraba allí. La orden del comandante Reichelt había llegado efectivamente a su destino a las 5.30. Lo que no sabía el Estado Mayor de la División 7 era el obstáculo encontrado por la K.O. Jablunka para retirarse a Cada por ferrocarril; lo que ignoraba era la voladura de las líneas férreas, y por ello el viaje del emisario Kulik no podía repetirse. Al no presentarse Herzner y sus hombres en el tiempo calculado. dedujeron falsamente, tanto el comandante Reichelt como el capitán Dingler, que seguían ocupando el paso de Jablunka. Esa convicción no dejaba de satisfacerles porque también ellos estaban seguros de que no tardaría en llegar la orden de atacar a Polonia. Aun así todos se sintieron aliviados cuando por la tarde se presentó en Cadca la K.O. Jablunka sin haber sufrido la menor baja.

Cuarenta y ocho horas después, hacia el mediodía, se detenía de nuevo en la frontera eslovaca el auto del comerciante Heinrich Herzog, quien correspondió amablemente al interés de los aduaneros por la marcha de sus negocios. 

-¡Hasta pronto, señor Herzog! 

Y, efectivamente, un día después volvió a presentarse en la frontera eslovaca Heinrich Herzog. Esta vez, confió a los aduaneros, estaba seguro de poder concluir su negocio. Eran las 22.30 del 29 de agosto de 1939. Sin embargo, en esta ocasión el Regimiento de Infantería 62, bajo el mando del general Lang, no necesitaba los servicios de sabotaje del teniente Herzner. Alertado por los acontecimientos de la madrugada del día 26, el mando polaco había enviado un Batallón convenientemente dotado, encargándole de la defensa del túnel y control del paso de Jablunka. Frente a esto, una guerrilla no tenía nada que hacer. 

Dado su conocimiento del terreno, Hezner volvió a ser escuchado durante las conversaciones previas al ataque, sostenidas por los mandos del Regimiento. Cuando regresó a Breslau el 1 de septiembre a la 1.30, el Regimiento empezaba a moverse en dirección al puesto que tenía asignado en la frontera. 

El teniente coronel Lahousen se encargó de hacer desaparecer todos los documentos relativos a la operación Jublanka. El teniente Herzner, sin embargo, desobedeciendo las órdenes recibidas, y por el gusto de evocar de vez en cuando la peripecia de su misión, escondió todos sus papeles y notas en la buhardilla de su casa en Berín-Zehlendorf. Herzner se ahogó mientras se bañaba durante su estancia en el hospital de Hohenlychen, en 1942. Sus documentos y actas, su pasaporte falso e incluso la relación de los gastos personales efectuados durante la misión Jublanka, fueron hallados después de la guerra. 

De acuerdo con las dietas fijadas para los viajes al extranjero, según los países de destino, el teniente Herzner, por su breve permanencia en Eslovaquia y Polonia, liquidó en total ochenta y ocho con noventa y ocho marcos del Reich alemán (88,98 RM).

Conclusión

Ahora, aunque se continúe señalando el 1 de Septiembre de 1939 como comienzo de las hostilidades en la Segunda Guerra Mundial, ya sabes que hubo un grupo de Agentes alemanes que dieron comienzo a la guerra unos días antes.

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